Resulta muy difícil enjuiciar la decisión y el acuerdo al que parecen haber llegado Alonso y Mclaren. ¿Ha sido un acierto y la mejor solución para ambos? Sólo el tiempo, unas pocas semanas, deberían bastar para conocer el resultado de tan traumática ruptura por mucho que, la hipocresía y los bellos gestos a los que nos tienen acostumbrados los británicos, hayan tratado de vestir unas conversaciones que, a buen seguro, se han desarrollado a cara de perro.
En cualquier caso, para bien o para mal del piloto español, la suerte está echada, y, en este momento, sus servicios como piloto, para cualquier escudería, le han convertido en el mayor objeto de deseo, sin comparación posible que yo recuerde, en los 57 años de la historia de este deporte.
Pero el dilema para el aficionado y supongo que para él mismo es, donde está en estos momentos el equipo que, con la excepción de Ferrari, inalcanzable al menos en un par de años, pueda garantizarle un arma lo suficientemente eficaz que le permita optar a un tercer título mundial.
Dios quiera que me equivoque, pero a pesar de contarme entre los centenares de miles de aficionados que le consideran el mejor piloto del momento, mucho me temo que Alonso pueda sufrir en el 2008 su travesía del desierto, algo que podría ser muy duro para él, para la actual Fórmula 1, y para sus admiradores en todo el mundo.
Paco Costas