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Fórmula 1: carreras de diseño |
Por Paco Costas - 27/06/2007 |
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Ningún ser humano en sus cabales desea la muerte de otro ser humano, pero algo habita en la psiquis del homo sapiens que, en los espectáculos de riesgo con posibilidad de muerte, hace que aflore en él ese animal irracional que, en unos más a flor de piel y en otros, de forma más profunda, se manifieste en ocasiones de la forma más violenta.
Cuando ahora sabemos que, en la Roma de los césares, la lucha entre gladiadores y fieras salvajes era seguida por el pueblo romano con auténtica pasión y que muchos de estos gladiadores fueron considerados auténticos ídolos de masas, seguramente nos cuesta mucho trabajo comprender que tamaña barabaridad pudiera ser presenciada sin sentir horror por los millares de espectadores que acudían a los anfiteatros del imperio que dominaba entonces la mayor parte de Europa.
Menos explicable, si cabe, nos parecen los autos de fe que congregaban a multitudes impasibles mientras el fuego quemaba vivos a otros seres por el hecho de haber admitido- la mayor parte de ellos entre horribles torturas- profesar o haber profesado una religión distinta a la que la ortodoxia de aquellos tiempos imponía por la fuerza. El relato del gran escritor español Miguel Delibes lo describe en su magistral novela, El Hereje, cuando relata como, hasta el propio rey más poderoso del siglo XVI, asistía impávido, rodeado de su familia, hasta que la hoguera convertía en cenizas al pobre ajusticiado.
Sin llegar a esos extremos, en nuestro tiempo, son los toros, el boxeo, y las carreras de motos y automóviles, en donde la presencia de una cogida, un mal golpe o un accidente grave de los protagonistas son lo que, admitámoslo o no, despierta la pasión del público que, preguntado fuera del espectáculo, te asegurará que de ninguna manera desea mal a ninguno de los protagonistas.
En el toreo, se valoran en el torero, su “arte”, pero sobre todo su valentía ante un animal salvaje que en cualquier momento puede causarle la muerte o una herida grave.
En el boxeo, cuando uno de los participantes propina a su adversario una tanda de golpes con los de que, forma visible, éste está a punto de caer inconsciente sobre la lona, la muchedumbre ruge literalmente hasta que el árbitro termina el combate por abandono y los médicos se apresuran a llegar hasta el vencido que, en algunas ocasiones, jamás llega a despertarse.
Todo lo expuesto me lleva al verdadero propósito de éste comentario: si el motorista no sufriese una aparatosa caída cuando circula a gran velocidad, o el piloto de una automóvil de carreras no demostrase su sangre fría, su valor y su pericia en un adelantamiento arriesgado cuando mayor es la dificultad o la velocidad del momento, el público no acudiría jamás a las carreras.
Nadie desea la muerte de un piloto, y yo, que he presenciado algunas, mucho menos. Pocas cosas me han entristecido tanto. En algunos casos he hablado con alguno de ellos muy pocas horas antes de que se produjese su accidente mortal; pero debo confesar que, al igual que los millones de espectadores que aman las carreras de automóviles, el momento crucial de la arrancada, la persecución de un piloto a punto de adelantar a otro que se resiste a ser adelantado; el riesgo que asume el que por fin adelanta y la proximidad del accidente, cuanto más evidente mejor, producen en mi emociones encontradas ya que, por una parte, no deseo que se produzca el accidente, pero, su proximidad, me produce un extraño nudo en el estómago muy difícil de explicar.
Sin necesidad de remontarnos demasiado en la historia de la Fórmula 1, estos son algunos de los pilotos que, desde los sesenta, sin llegar a las más recientes de Ranzerberger y Senna, murieron de forma violenta en las carreras: Stacey, en Bélgica, en 1960; Von Trips y 13 espectadores, en Monza, en 1961. En 1962, el BRM de Gurney causó la muerte de un comisario, en Mónaco. En 1964, en Alemania, Beaufort se mató durante los entrenamientos. En 1966, John Taylor, en Alemania. En 1967, Lorenzo Bandini murió en Mónaco, su coche chocó contra las balas de paja del puerto y se incendió sin que nadie pudiese hacer nada por rescatarle de las llamas. En 1968, Jo Schlesser, Mike Spence, Ludovico Scarfiotti y Jim Clark, también perdieron la vida en accidente. En 1969, fue Gerhard Mitter la víctima durante el Gran Premio de Alemania, y en 1970, Piers Couraje en Holanda, Bruce McLaren en Goodwood y Jochen Rindt en Italia completaron una trágica lista.
Tanta pérdida de vidas jóvenes en tan corto espacio de tiempo, causó la alarma de las autoridades deportivas y de los propios pilotos. En un estudio llevado a cabo por los constructores de Fórmula 1 y la FIA (Federación Internacional del Automóvil), entre los años 1963 y 1972, en 109 grandes premios, con un número aproximado de 4.830 kilómetros recorridos, se produjeron 135 accidentes, cinco pilotos resultaron gravemente heridos y siete murieron.
Estas cifras contemplan aquellos accidentes de pilotos de Fórmula 1 heridos o muertos en entrenamientos privados o en otras carreras. Jim Clark y Bruce Mclaren, o Ludovico Scarfiotti, son un ejemplo: Clark murió en el circuito de Hockemheim mientras participaba en una carrera de Fórmula II. McLaren, en el circuito de Goodwood, probando uno de sus coches del campeonato americano de la Can-Am, y Scarfiotti, también en unas pruebas previas a una carrera en cuesta.
Pero aún hay otros datos sobrecogedores que dan idea del peligro de muerte que acechaba a los participantes en las carreras en aquellos años. De los 200 pilotos que participaron en los 388 grandes premios del mundial entre 1950 y finales de 1982, más de sesenta sufrieron muertes violentas contando también aquellas que no tuvieron lugar en entrenamientos o carreras oficiales.
Desde 1994, con las trágicas muertes de Razenberger y Senna en Imola, la Fórmula 1 no ha vuelto a conocer una sola muerte, es decir, desde esa época hasta el 2007, hemos presenciado accidentes terroríficos de los que, el piloto, no solamente ha resultado ileso, sino que, el último, el sufrido por Kubica en Canadá, hubiese significado su muerte casi segura hace sólo una veintena de años.
En una ocasión, Jackie Stewart confesaba que, antes de salir de su casa en vísperas del Gran premio de Bélgica en el antiguo trazado de Spa, nunca sabía si volvería con vida. El Viraje de Masta, cuando el trazado belga tenía 14.10 kilómetros, le hizo escribir esta reflexión: “aquellos que dicen que les gusta Spa y que es un circuito para hombres, mienten. Desafío a cualquiera de ellos que me diga, si no se lo piensa dos veces al salir de su casa, durante el viaje y la noche antes de coger el volante”.
El piloto de Fórmula 1 actual sabe que las medidas de seguridad de los coches y de los circuitos, además de las personales, en caso de accidente, difícilmente le van a causar lesiones irreversibles. Las medidas me parecen muy humanas y muy racionales, la vida debe ser siempre preservada más allá de cualquier otra consideración, pero si a las carreras se les sigue privando de la emoción y el riesgo que suponen los adelantamientos y los resultados se obtienen con tácticas de diseño y en los boxes, el futuro de este deporte acabará limitándose a una permanente exhibición de la técnica.
No está lejano el día en el que un monoplaza pueda obtener la pole, o ser sometido a una preparación en un circuito sin público, conducido por un ordenador, mientras, el piloto, desde el box, calcula ante una pantalla sus posibilidades para la carrera siguiente. Ese día, el más excitante de los deportes del motor habrá perdido su magia.
Paco Costas
pep: Pues para mí los rallyes son muy emocionantes y no se ve ningún adelantamiento por ningún lado. En la F1 de hace años, 15 ó 20, tampoco había muchos adelantamientos entre los pilotos de cabeza, no muchos más que ahora. Las peleas siempre estaban detrás, como ahora. Se producían adelantamientos en cabeza muy de vez en cuando, como ahora, porque los coches buenos sacaban billete y cualquiera los pillaba. Igual sucede hoy, los buenos sacan billete y...hasta luego Lucaaarrr. Se le echa mucho la culpa a la aerodinámica y no dudo de que eso influya en la cantidad de adelantamientos en una carrera. Pero que los que haya los veamos o no los veamos, depende de que la retransmisión esté en manos de un buen realizador y la mayoría dejan mucho que desear. Yo creo que el auténtico desafío y emoción está en la lucha contra el cronómetro en cualquier disciplina deportiva cuyo objetivo sea ese, desde una maratón a una carrera de F1. Hacer Montmeló en 1:15 es una barbaridad, pero, ¿alguien se ha parado a pensar lo que son 42km195m en 2h 04m 55s? Yo creo que el que se siente a ver F1 esperando a ver accidentes como el de Kubica o una maratón esperando que cualquier participante vomite hasta lo que no tiene se equivoca. Aunque cada uno le busca la emoción a las cosas donde le apetece. Al último piloto que ví morir fué a Ayrton Senna.Mientras uno de los mejores moría, yo estaba sentado cómodamente en el salón de mi casa. Yo no quiero ver morir a más pilotos y no quiero ver más accidentes como el de Kubica y si para eso no tiene que haber adelantamientos, pues que no los haya. Yo buscaré la emoción en la lucha contra el cronómetro, cada uno que la busque donde quiera. |
Pepe Borbón: Hace más de veinte años que veo la F1. Coincido con el comentario anterior: La emoción básica de la carrera consiste en el esfuerzo de cada piloto por alcanzar sus propios límites, vuelta a vuelta. El sobrepaso de vehículos no es más que una consecuencia no necesaria de ello. De hecho, el ganador no es el que sobrepasó más vehículos, sino, es siempre el que cubre la distancia total de carrera en el menor tiempo.
Aquellos que disfrutan de adelantamientos y accidentes pueden ver cualquier carrera Nascar, aunque les anticipo que se aburrirán a la tercera bandera amarilla, y cuando menos se den cuenta ganará no necesariamente el que fue más rápido, o más consistente, el de mejor estrategia, o el que cometió menos errores; sino el más suertudo. ...Felizmente existe la F1!!
no se dada por un adelantamiento |
Windfire: La formula uno, para mi no es solo coches corriendo sin parar.
Es como anteriormente se ha citado, la superacion de cada piloto sobre si mismo y el resto de pilotos, y sobre todo sobre el crono.
Los avances tecnologicos son necesarios, pero contra mas avance en el campo de la F1, menos emocion sentiran los pilotos.
Control de traccion, de frenada, etc etc. Ahora mismo personalmente, lo unico que dejaba era el cambio automatico, lo demas lo quitaba, por que ahora en la F1 cualquiera puede apurar una frenada que sabe que la tecnologia te va a responder.
OJO me parece bien, que se aplique al campo de la seguridad de los piltos. Es mas es totalmente necesario.
Espero disfrutar de la formula 1 durante muchos mas años, como sigue ahroa, bueno jejeje, un poco mejor, por que ahora veo que esta empezando como el futbol, mucho politiqueo muchos intereses de audiencia, y no dejan correr libremente a los pilotos.
No va por Mcl, va por todos en general.
Gracia, y espero no haber ofendido a nadie, con mi post. |
Sebastian: Para mila formula 1 tiene una magia muy especial, desde que era niño mire por tv siempre la formula 1, cada domingo junto con mi padre y mi hermano veiamos la magia de la carreras , en la epoca donde los pilotos perdian casi 4kg por carrera , donde apenas se podian subir al podio y verle los rostros totalmente agotados , donde Senna pasaba a Prost y viceversa , la constancia de Mansel.
Esa epoca en donde se veia claramente desde las imagenes on board que el "Toro" era el propio coche y el "Torero" hacia magia para llevar derecho el volante...
Creo que las muertes en la F1 siempre existiran pero es claro que cada dia la tecnologia hace que este deporte sea mas seguro, tanto para pilotos como para el publico.
Lo unico que pido que nunca mas se pierdan pilotos de la forma injusta como murio Roger Williamson en 1973, y que siempre existan personas como su copañero de equipo.
Por mi parte la emocion en la F1 de la actualidad la encuentro en la batalla de los equipos,ahora no solo cuenta el piloto sino todo su entorno,en estos dias se podria decir realmente que la carrera la ganan todos y no solo el que pisa el acelerador.
Sin embargo quedan escepciones como Schumacher o Alonso , que claramente tienen ese "don" especial que tenia Senna.
Es un deporte que todavia tiene mucho para ofrecer y la magia de los domingos no la perderemos asi tan deprisa. |
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