Cuando Luis Hamilton esperaba impaciente en su domicilio a que Ron Dennis tomase la decisión de subirle a uno de sus monoplazas, éste, y también su padre, hubiesen dado todo lo que poseían por firmar cualquier clase de compromiso con Mclaren, algo, por otra parte muy natural, tratándose de lo que para cualquier joven piloto sería el sueño de su vida.
Comenzó la temporada y tal como ya se vaticinaba por parte de los que habían seguido su trayectoria en las formulas inferiores, el recién llegado, lejos de acomplejarse y de simular un espíritu gregario con su compañero de equipo dos veces campeón del mundo, sacó a relucir sus cualidades y desde la primera carrera ya dejó claro que no estaba allí al servicio de nadie.
A medida que avanzaba la temporada se fueron sumando sus éxitos y, a falta de cinco días para la culminación de la temporada 2007, es, sobre el papel, el más firme candidato al título. Esta situación que todos conocemos ha provocado no pocos choques entre él, su compañero de equipo Fernando Alonso y, en alguna ocasión, con Ron Dennis, su patrón y protector al que se atrevió a enseñar los dientes en el Gran Premio de Hungría.
En estos momentos la papeleta que tiene el patrón de Mclaren no parece muy envidiable. Por una parte, el descontento de Alonso y sus manifestaciones amenazando con dejar el equipo a costa de los que sea, no solamente pueden privarle de un gran piloto, sino que, patrocinadores muy importantes españoles se marchen con él. Alonso, en España es hoy por hoy la mejor inversión publicitaria.
Por otro lado, el papá de Hamilton y sus abogados ya han puesto sobre la mesa un borrador de contrato en el que, al parecer, del millón de euros inicial han saltado a los veinte que- se ha dicho públicamente- cobra Alonso.
Dentro del problema que se le plantea a Ron Dennis, las alternativas van desde sujetar a Alonso a toda costa y comprometerse a la baja con el impaciente Hamilton, hasta negociar el traspaso del español a otro equipo y aceptar las condiciones de Hamilton colocando a su lado por mucho menos dinero a Rosberg hijo o al alemán Vetel, hasta “arreglárselas” de forma que Hamilton tenga que esperar otro año para ser campeón. No hay que olvidar que el título que da muchísimo dinero y prestigio a cualquier equipo, es el de campeón del mundo de marcas y ese ya está perdido por sanción.
Quizás resulte muy difícil de admitir, pero a mi me pareció impropio de un equipo como Mclaren que, a la vista del clarísimo deterioro de los neumáticos de Hamilton en China, le permitiesen seguir apurando vueltas cuando tenían el título en el bolsillo. Los aspavientos de Dennis de cara a las cámaras de televisión a mí, al menos, no me convencieron lo suficiente.
¿Le interesa de verdad a Ron Dennis en estos momentos que Hamilton gane el mundial a costa de añadir a la multa de cien millones de euros, la pérdida del filón Alonso y aceptar las exigencias de Hamilton? El próximo fin de semana lo veremos.
Paco Costas