Comprendo la frustración del piloto español al no ser elegido por Mclaren para pilotar en el 2008, junto a Lewis Hamilton, el segundo monoplaza de la escudería inglesa, pero lo que no comprendo en absoluto es la decisión de Ron Dennis dejando fuera al catalán.
En su lugar se ha optado por el joven nórdico ex –Renault, Heikki Kovalainen que, contra toda previsión, no va a ser ni el Satoru Nakajima ni el Johnny Dumfries que sirvieron de pretexto al inolvidable Ayrton Senna en Lotus para que sólo él fuese el número uno en todo momento.
Si el pretencioso Hamilton supone que este chaval, también ambicioso y rápido, pupilo de Falvio Briatore, se va a limitar a ser su “alter ego”, creo que se equivoca, y no sería nada sorprendente que, Kovalainen, al volante de un monoplaza tan competitivo como se le supone a la escudería británica, le “pise los callos” al soberbio “number one” en más de una ocasión.
No sólo como español y seguidor de Pedro, sino como perro viejo en la información de la Fórmula 1, creo firmemente que Ron Dennis se ha equivocado al dejar a Martínez de la Rosa en el varadero.
¿Cuál es el pecado del español? ¿ Haber nacido el año 1971 casi en la misma fecha que el británico David Coulthard, o un par de años antes que Rubens Barrichello, ambos con un volante en sus manos en la actualidad? ¿Cuántos pilotos han rodado- siempre en los límites- los miles de kilómetros que Pedro desde que le saludé en Silverstone, cuando casi un chiquillo, corría ya en Racing for Spain? ¿Quién dejó en lo más alto el pabellón español en Japón durante los años que disputó carreras en aquel complicado pais?. No lo entiendo y seguiré mucho tiempo sin entenderlo.
Creo, y lo lamento, que el declive, al menos durante algún tiempo, del otrora gran patrón de la Fórmula 1, Ron Dennis, no ha hecho más que comenzar. Desde que consistió que Hamilton se le subiera a las barbas en perjuicio de Fernando Alonso en un momento crucial del campeonato, la suerte estaba echada. A aquellos polvos le siguieron los lodos del escándalo y la lamentable pérdida de nada menos que dos campeonatos mundiales.
Las súplicas de perdón, que no hacen más añadir un mayor ridículo a su vapuleada posición, no le van a servir de nada y estoy por apostar que su “reinado” no va a ser ya de “este mundo” en una larga temporada. Y me sorprende mucho que, un águila como Botín, no se haya dado cuenta de que Mclaren y Ronn Dennis ya son “persona non grata” entre los aficionados españoles que, somos muchos, y todos con Fernando.
Paco Costas