“Cuestión de pelotas”

“Cuestión de pelotas”

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La F1 llega a su tramo final en Monza, en el Gran Premio de Italia, y lo hace al rojo vivo. Y no por el régimen de corte de los motores, ni tampoco por el color de los Ferrari que corren en su casa, en su catedral, es por el ambiente absolutamente incendiado y con cuatro focos bien visibles; la prepotencia de Hamilton, las discutibles sanciones de la FIA, la indignación de la prensa inglesa y el bloqueo del mercado de fichajes mientras Alonso sigue esperando que surja la posibilidad de irse a Ferrari.

Hamilton es el héroe… pero también es un bocazas y actúa como un niño maleducado. En Monza, envalentonado por el respaldado de su equipo, que ha apelado la sanción de la FIA, cuestionó la valentía de Räikkönen a la hora de retrasar el momento de la frenada en referencia a la maniobra de Spa, de la que finalmente salió sancionado. Hamilton es el héroe porque parece el único piloto capaz de devolver la ilusión a los aficionados por su estilo de conducción. Ni Prost ni Alonso se hubieran jugado un segundo puesto bajo la lluvia a dos vueltas del final, pero él sí, y posiblemente tanto Senna como Schumacher también lo habrían hecho. Es la bestia negra para la afición española, y a veces debería callar más, pero, al cesar lo que es del cesar, es el único que se merece el título este año.

Hamilton no es popular entre sus compañero de pista. Ningún piloto da la razón al de McLaren en sus protestas ante la decisión de la FIA de sancionarle con 25 segundos en Spa y mandarle al tercer puesto. El propio Alonso argumenta que si hubiera hecho la chicane por su sitio habría sido imposible el adelantamiento. La maniobra de Hamilton fue correcta, y el adelantamiento también. Kimi perdió su ventaja, más de tres segundos en las dos últimas vueltas de carrera, antes de estrellarse contra el muro. O algo no iba bien en el Ferrari –mucho más inestable en suelo mojado que el McLaren-, o el finlandés tenía graves problema bajo el agua, problemas que Hamilton no tenía.

Hamilton tienen en pie de guerra a la prensa inglesa, que es fácil de incendiar, que es excesivamente patriótica y sensacionalista, que cree que eso de la F1 es cosa suya, y que ven en la sanción a su héroe un nuevo episodio de venganza por parte de Mosley y la FIA contra Dennis y McLaren. Lo mejor es que se están pegando entre ellos, sin acosar a Ferrari ni a Kimi… menos mal que Alonso no tiene nada que ver en la jugada, de lo contrario habría sido crucificado.

Hamilton seguirá en McLaren, sin duda, pero el futuro de Alonso es lo que se habla en cada corrillo del paddock de la F1. El español ha desmentido presiones para que decida su futuro de forma inmediata, pero las tiene, aunque sigue deshojando la margarita mientras que en BMW se impacientan y en Honda alegan que lo del Kers cambiará mucho el panorama el año que viene. Este fin de semana podría saberse algo, quizás algún descarte o equipo que anuncie su formación 2009… en la que seguro que no estará Alonso. Pero mientras el asturiano habla de Renault casi en pasado y comenta sin problemas la cláusula que le permite rescindir su contrato con el equipo galo por la falta de competitividad del coche, lo cierto es que si no tiene sitio en Ferrari lo mejor sería quedarse en Renault. La remota posibilidad de ir a Toro Rosso para trabajar con el motor Ferrari un año para pasar en 2010 al equipo de Maranello es poco creíble. En Monza se cumplirá un año en el dique seco de Alonso, un año sin podio, un año en el que el bicampeón sonríe a la cámara mientras el estómago lo machaca porque debe salir a carrera sin opciones de triunfo. Las ironías del destino, el éxito de Hamilton es lo que más le acerca a su sueño, a que Montezemolo de un golpe de timón, rompa contratos y los haga nuevos incluyendo a Fernando. En Maranello se le espera, y la afición y la prensa italiana lo ve con buenos ojos.

Fuente: Autopista

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