GM, Ford y Chrysler piden hasta 34.000 millones de dolares

GM, Ford y Chrysler piden hasta 34.000 millones de dolares

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Estos fabricantes americanos piensan que el dinero de las ayudas se puede quedar corto debido a la difícil situación que atraviesan. No obstante, General Motors se plantea vender Saab lo que supondría eliminar en EEUU 1.750 concesionarios y 30.000 empleos.

General Motors (GM), Ford y Chrysler cumplieron ayer con lo exigido y acudieron al Congreso a presentar los planes de viabilidad que les habían sido exigidos para conseguir la ayuda de 25.000 millones de dólares (en créditos blandos) que les permita asegurarse la liquidez suficiente para operar sin problemas hasta 2010.

La primera conclusión es que ese dinero se puede quedar corto. Sólo GM necesita 12.000 millones (4.000 de ellos antes de final de año), pero podría requerir otros 6.000 si la situación del mercado no mejora, según la propuesta hecha por la compañía. Ford, por su parte, ha reclamado 9.000 millones y Chrysler ha solicitado un crédito puente por unos 7.000 millones.

Como contrapartida, GM reafirma su apuesta por las nuevas tecnologías y los vehículos eficientes, pero también se plantea qué hacer con Saab y pone encima de la mesa un ajuste que podría eliminar unos 1.700 concesionarios y hasta 30.000 empleos en EEUU hasta 2012. En el caso de Ford, invertirá 14.000 millones de dólares en los próximos siete años en vehículos más eficientes.

En los planes se insiste mucho en que los tres -muy cierto en el caso de GM y Ford y algo menos con Chrysler- están bien preparados en nuevas tecnologías, desde el coche eléctrico a los de pila de combustible, pasando por los híbridos o los que usan biocombustibles. Además, desde el punto de vista de la productividad, los estudios independientes demuestran que están casi en línea con sus más eficientes competidores

La visita de los tres presidentes venía envuelta por los malos datos de ventas de noviembre: las de GM cayeron un 41%, un 30% las de Ford y un 47% las de Chrysler. Pero, al menos, la escenografía estuvo más cuidada que hace 10 días. Se dejaron los aviones de sus compañías en casa y Allan Mulally, el presidente de Ford, llegó conduciendo un híbrido de la marca.
Venta de Ford.

Además, todos ofrecen modificar la retribución de sus ejecutivos. Por ejemplo, tanto Wagoner como Mulally cobrarán sólo un dólar al año si se obtiene la ayuda, que Bob Nardelli, su colega de Chrysler, ya lo anunció.

Si los fabricantes parecen haber hecho sus tareas, en los últimos días también han tenido que aplicarse los dirigentes del sindicato UAW. Porque desde Washington llegaron mensajes de que también ellos iban a tener que hacer sacrificios.

Congresistas y senadores parecen haber descubierto ahora que parte de la pérdida de competitividad de los tres fabricantes se debe a las cargas que soportan tras las concesiones de los años de bonanza. Estiman que la diferencia del coste de la mano de obra entre las fábricas que tienen en EEUU los constructores locales y las marcas japonesas -la mitad para éstas- se debe a la carga de seguros de enfermedad y pensiones.

Es cierto que GM, Ford y Chrysler firmaron con la UAW un acuerdo que entra en vigor en 2010 y limita estas cargas para los nuevos contratos. Para atender los compromisos actuales, entre las tres marcas iban a crear un fondo con 48.000 millones que administraría y gestionaría la UAW. GM, en su plan, se plantea su contribución en varios plazos y no en uno. Y quiere eliminar los llamados bancos laborales que aseguran a los trabajadores retirados una pensión similar al sueldo que cobraban en activo.

Habrá que esperar al jueves, cuando los tres presidentes comparezcan en el Senado, para ver la respuesta de la UAW. El viernes lo harán ante el Congreso y la votación, en una sesión conjunta de ambas cámaras, será el lunes 8.

Los demócratas quieren que la ayuda salga de los 700.000 millones del plan de rescate financiero. Los republicanos, mediante la reconversión del plan para la modernización de las fábricas y desarrollo de nuevas tecnologías aprobado en septiembre. Algo a lo que el grupo más próximo a los ecologistas, que encabeza la portavoz del Congreso, Nancy Pelosi, se niega. En todo caso, Pelosi señaló ayer que no se llegaría nunca a una suspensión de pagos ya que lo que eso aportaría en un año se puede lograr aprobando la línea de crédito en estudio.

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