El sector de la moto en España, en peligro

El sector de la moto en España, en peligro

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La tercera variación de la tasa de matriculación paraliza las ventas y amenaza 7.000 empleos, en la peor crisis del sector desde los años 1993 y 1994, cuando se llegaron a cerrar el 75% de los talleres y concesionarios.

El pasado 26 de diciembre entró en vigor –por sorpresa– el nuevo impuesto de matriculación para motocicletas y quads. Este tipo impositivo se basa ahora en una escala de emisiones de dióxido de carbono diferente a la de los coches, que es la que se aplicaba hasta la fecha.

No obstante, dado que el cambio de normativa se ha producido en plenas vacaciones de Navidad, es prácticamente imposible aclarar las dudas sobre su aplicación.

Esta situación ha llevado a una paralización de las ventas en los últimos días del año, según explica Pedro Quijada, director de producción de Derbi y vicepresidente primero de Anesdor, la asociación nacional del sector de las dos ruedas.

El cambio de normativa ha llegado en un momento muy delicado para el mercado de las dos ruedas, un sector que hasta mediados de diciembre acumulaba una caída del 28% en la venta de motos y ciclomotores.

Además, este exceso de cambios legislativos –se trata de la tercera modificación del impuesto de matriculación en los últimos tres años– está creando una inseguridad jurídica en las empresas, que pone en peligro las inversiones industriales del sector en España. Así, al menos, lo han afirmado Pedro Quijada y Miguel Martínez, director general de Piaggio España, grupo formado por las marcas Vespa, Gilera, Moto Guzzi y Piaggio.

Y por si fuera poco, las previsiones para 2009 son poco optimistas. Si las estimaciones iniciales eran de un descenso del 30% en la venta de motos y ciclomotores, la llegada del nuevo impuesto, que supondrá un encarecimiento de entre el 8% y el 10%, podría elevar la caída del mercado hasta el 45%. Los efectos de esta disminución en la venta de motos y ciclomotores ya han tenido su primer impacto en la industria de las dos ruedas.

A lo largo del pasado año se cancelaron todos los contratos de trabajadores eventuales –unos 700 empleos– y la producción ha disminuido el 30%, un porcentaje que podría aumentar en 2009 y que se suma a una caída del 3,2% en 2007. Hasta ahora las nueve plantas que funcionan en España no han recurrido a expedientes de regulación de empleo pero Quijada comenta que «serán inevitables en 2009» y alerta que los principales fabricantes podrían plantearse traslados de producción a mercados más estables y con menos cambios legislativos.

Para Quijada y Martínez, la actual crisis del sector es peor que la de los años 1993 y 1994, cuando se llegaron a cerrar el 75% de los talleres y concesionarios que funcionaban entonces. Ahora están en peligro más de 7.000 puestos de trabajo en las fábricas, la industria auxiliar y la de distribución. En total, el mercado de las dos ruedas aglutina a cerca de 30.000 trabajadores entre empleos directos e indirectos.

En este sentido, los directivos del grupo italiano añaden que los fabricantes y los usuarios de la moto «nunca han recibido ayudas y que este sector ha estado discriminado del plan Vive». A ello se suman las medidas de la Dirección General de Tráfico, a veces exageradas para reducir una siniestralidad que no es siempre responsabilidad de los usuarios.

Hasta 3.000 euros más caras

Desde que el pasado 25 de diciembre se publicara en el BOE la ley 4/2008, de 23 de diciembre, las motocicletas están gravadas con nuevos tipos impositivos, diferentes a los que se utilizan para los coches. De esta forma se establecen cuatro tramos diferentes en el impuesto de matriculación. Estos gravámenes son los siguientes: 0% –para las motos que emitan menos de 80 gramos de CO2–, 4,75% –para las que expulsen entre 80 y 100 gramos de CO2–, 9,75% –para las comprendidas entre los 100 y los 120 gramos de CO2– y 14,75% –para las que superen los 120 gramos de CO2 o no especifiquen las emisiones–. Asimismo, esta nueva ley también grava con el tipo impositivo más alto –14,75%– a los ‘quads’ y todas aquellas motos con más de 100 caballos de potencia. Esta medida ha supuesto un incremento en el precio de las motocicletas más potentes, que según las principales asociaciones ahora son entre 1.000 y 3.000 euros más caras.

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