La F1 se tambalea: Reabierta la guerra FIA-FOTA

La F1 se tambalea: Reabierta la guerra FIA-FOTA

Una reunión en la que debían acordarse los principales puntos del reglamento para la siguiente temporada ha supuesto la reapertura de la guerra entre la FIA y la FOTA. Mosley ha desenterrado el hacha de guerra, con lo que la lucha de egos en la que se ha convertido la F1 amenaza con destruirla.

El pasado 24 de junio, cuando la FIA y la FOTA dieron por finalizada una contienda que ya duraba demasiado, todos respiramos tranquilos. Sin embargo, Max Mosley no había dicho su última palabra. Con el reglamento vigente en la mano, haría falta la unanimidad de todos los equipos de la F1 para cambiar alguna norma, como es el caso del famoso límite presupuestario que tantos quebraderos de cabeza está causando. Y aquí es donde Mosley se ha rodeado bien. Por un lado tenemos a la FOTA, que cuenta con ocho equipos, y por otro a los equipos del presidente de la FIA. ¿Por qué podemos llamarlos así? Hay que distinguir entre dos casos, como son el de los tres equipos nuevos, y el de los actuales Williams y Force India.

En cuanto a los equipos nuevos, están obligados a estar de parte de Mosley. Su entrada en la F1 es una invitación condicionada del presidente de la FIA, que se asegura el apoyo incondicional de Campos Meta, USF1 y Manor. El hecho de utilizar motores Cosworth era un requisito encubierto, pero obligatorio, para entrar en F1. Por eso Villadelprat no logró la plaza. ¿El motivo? Cualquier otro motor hubiese supuesto que los nuevos equipos pudieran sufrir presiones por parte de la FOTA. Para asegurarse que estos equipos eligiesen los Cosworth, además de ahorrarles los 48 millones de euros que se necesitaban hasta ahora para entrar en la F1, Mosley les aseguró que podrían estirar las mecánicas hasta las 20.000 rpm, además de ser un motor que no ha estado sujeto a la congelación que sí han sufrido los demás.

El caso de Williams y Force India es algo diferente. Williams, ahogada económicamente, fue ayudada por Mosley dándoles el proyecto del coche de la F2, negocio con el cual han saneado sus cuentas en gran parte. Mientras que Force India ha recibido dinero extra por parte de Ecclestone para evitar la quiebra del equipo.

Sabiendo esto, Mosley aseguró en la reunión del 24 de junio que estaba dispuesto a ceder, y que después se marcharía. Pero va a morir matando. Los equipos de la FOTA dieron por hecho que los acuerdos logrados en aquella reunión (normativa estable, sin límite presupuestario etcétera) se llevarían a cabo con efecto inmediato. Nada más lejos de la realidad. El as que se guardaba en la manga Mosley era el mismo que en su día echó para atrás la implantación del sistema de las medallas. Debe haber acuerdo unánime entre todos los equipos para cambiar las reglas. Y eso incluye a los tres nuevos, más Williams y Force India. Con que uno solo dijese que quiere las normas propuestas por la FIA, la FOTA se vería en problemas.

La cuestión explotó en el día de ayer en Nurburgring. Todos los equipos que van a participar en 2010 se reunieron con Charlie Whiting, delegado técnico de la FIA, para hablar del año que viene. Sin embargo, y según el comunicado de la FOTA, cuando llegó el turno de hablar de la normativa, Whiting dijo a los “equipos rebeldes” que su inscripción para la temporada 2010 aún no era válida, con lo que no tenían derecho a voto. En ese momento todos los equipos de la FOTA abandonaron la reunión, con lo que la situación de la F1 vuelve a estar en la cuerda floja. Lamentablemente, continuará.

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