BMW Serie 1; la historia de un compacto

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BMW como todas las marcas o casi todas, a lo largo de su trayectoria, ha ido adaptándose a las necesidades del momento.

Una de ellas fue, la creación de una versión compacta para, rivalizar, con otros vehículos de diferentes marcas que, se estaban llevando una buena parte de beneficios en un nuevo nicho de mercado.

Si bien, BMW, antes de la creación de la Serie 1 tal y como la conocemos ya comercializó versiones compactas. Como, el Serie 3 Compact, tanto en su versión que derivaba del BMW Serie 3 E36 como del BMW Serie 3 E46. Fue este el último compact vendido.

Las versiones Compact de BMW eran, a fin de cuentas, versiones recortadas de la berlina Serie 3, con un frontal idéntico y, las diferencias, en su parte posterior e interior en el E36.

Fue un acierto por parte de BMW, ya que aún no disponían de compacto capaz de rivalizar con la competencia que ya disponían de versiones compactas desde hacía años. Véase como ejemplo el Volkswagen Golf o el Audi A3.

Pero el BMW Compact no tuvo la buena acogida por parte del público que se esperaba y, poco a poco, callo en el olvido si su renovación.

Y fue en ese momento cuando BMW lanzó al mercado su primer compacto de producción nativa, es decir, sin derivar de otro modelo de la marca germana.

El Serie 1, en un principio, para los acérrimos seguidores de la marca de la hélice fue, como poco, un sacrilegio.

BMW siempre se ha catalogado como una marca deportiva y así lo atestiguan sus versiones M y M Performance. Mecánicas potentes en bastidores perfectamente afinados capaces de catapultarnos a velocidades desorbitadas. Con piezas BMW específicas para estas versiones. Y de excelente calidad.

Se pensaba que un compacto no podría ser un vehículo deportivo y por consiguiente la marca perdería esa esencia. Indudablemente se equivocaban. Si bien es cierto que nada más empezar a venderse el Serie 1, este no contaba con versiones puramente deportivas como si hay ahora.

Al poco, se sumó a la gama de motorizaciones el BMW 130i con un motor 6L de 3 litros de cubicaje y con una potencia de 265cv. Un motor robusto, potente y con un sonido deliciosamente adictivo. Este fue en su momento la versión más deportiva.

Pudimos ponernos al volante de una unidad y si quieres leer la prueba completa puedes hacerlo pinchando en el siguiente enlace.

Poco a poco la gama del Serie 1 sufrió cambios importantes, desde nuevas motorizaciones novedosas como el 123d, motor diésel de 2 litros Bi-turbo con una potencia especifica de 204cv. Poco visto en su momento. El 135i con 306cv.

También, nuevas versiones dentro de la propia gama como el Serie 1 Coupé, ahora ya desaparecido y sustituido por el actual Serie 2.

El Serie 1 Coupé era una versión como su nombre indica más deportiva que el compacto. Su línea más estilizada y deportiva permitió aumentar las ventas exponencialmente. Sobre todo de las mecánicas diésel con el Pack M, que otorgaban un imagen muy deportiva al conjunto.

Dentro del Serie 1 Coupé y al final de su vida comercial BMW nos sorprendió con la salida al mercado de su versión M. Con un aspecto imponente y una mecánica rabiosa e increíblemente potente.

También pudimos probarlo y puedes leer nuestras conclusiones en el siguiente enlace.

Y, para terminar, BMW aprovecho el Serie 1 para realizar una versión Cabrio del mismo. Con mecánicas menos potentes pero a la vez muy ahorradoras de carburante.

El compacto de BMW ha sufrido diferentes modificaciones visuales con el tiempo, actualmente se vende una nueva edición recién salida al mercado. Con muchos avances tecnológicos y un amplio abanico de motorizaciones.

Y terminamos con este pequeño análisis de la trayectoria del Serie 1 de BMW, nos han faltado muchas cosas que contar, pero no queremos extendernos más de la cuenta.

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