El cuento de la buena pipa

Cuando uno sólo pretende convencer a millones, lo que está es insultando la inteligencia de los que se cuentan por millones; en una palabra, o nos consideran tontos o los tontos son ellos.

Cada vez que la DGT es acusada de voracidad recaudatoria, ésta sale al paso afirmando que esas astronómicas cantidades (en aumento cada año), no son para la DGT.

Y a los usuarios qué les importa a donde van a parar. Otra cosa sería que, sobre nuestras carreteras, muchos de esos paneles que cuestan un riñón y apenas sirven para nada, fuesen sustituidos por otros en los que si pudieran leer mensajes como éste: CARRETERA CONSERVADA CON FONDOS DE LAS MULTAS DE TRÁFICO” o “EN ESTA ESCUELA SE IMPARTE SEGURIDAD VIAL CON MEDIOS Y FONDOS ECONÓMICOS APORTADOS POR LA DGT” ¿Se imaginan?

Dejen ya de tratarnos como a idiotas; lo que cuenta es que, quién paga, no recibe lo que en justicia debería serle devuelto en forma de una mayor seguridad.

Por favor, de verdad, no queremos que conduzcan por nosotros, preferimos hacerlo más seguros.

Paco Costas

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