¿Cuántos más tienen que morir?

Bajo éste impactante título, las autoridades del tráfico en Estados Unidos han emprendido una agresiva campaña dirigida a los más jóvenes, con el fin de reducir las cada día más alarmantes cifras de muertos en accidentes de tráfico por causa de las distracciones.

El problema nos afecta de lleno. Según las estadistas de que dispone la autoridad americana, la mayoría de las víctimas están en edades de adolescencia (en aquel país, los jóvenes de 16 años ya pueden conducir) que, ya no sólo utilizan los móviles de forma habitual cuando conducen, sino que, además manipulan toda clase de aparatos electrónicos incluidos GP’s, consolas y lo que haga falta.

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Según es norma en los Estados Unidos, algo que aquí sería impensable, durante la campaña aparecen en You Tube vídeos en los que aparecen los rostros de las jóvenes víctimas fallecidas con nombres y edades.

El mensaje, sin duda es muy fuerte, pero mucho más fuerte y doloroso es comprobar como una buena parte de la juventud cae en las redes de la distracción para perder la vida.

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Tanto allí como aquí, la inmensa mayoría de los choques de frente, son el resultado de alguna forma de distracción. La muerte por esta causa, es el resultado de la inconsciencia de aquellos conductores que se creen capaces de manipular cualquier cosa mientras conducen.

La concentración, que en mi opinión es el principal mandamiento para una conducción segura, se pierde en el instante en que quitamos la vista de la carretera. Uno se salta un paso de cebra cuando, en fracciones de segundo estamos mirando la pantalla del móvil para saber quién nos está llamando. Sobre todo entre los más jóvenes, la música con el sonido elevado al máximo puede convertirse en su peor enemigo y no digamos si perdemos la atención manipulando el GPS o cualquier otro artilugio electrónico.

Todos los conductores españoles, a estas alturas, sabemos que estas prácticas están prohibidas. Muchos ya han pagado su error con una sanción y otros con la vida.

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Pero mucho más allá de la norma, si supiésemos que las distracciones son, sin duda, las causas que originan los choques de frente, la invasión del carril contrario o la tardía reacción en una curva a velocidad excesiva, nos impondríamos desconectar todo aquello que siendo un peligro indiscutible, puede salirnos muy caro.

¿Cuántos conductores más tienen que morir en España por distraerse al volante?

Paco Costas

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