CONSEJOS PARA VIAJAR SEGURO EN UNA AUTOCARAVANA V

UN POCO DE ADAPTACIÓN

En esta quinta entrega, voy a tratar algunas generalidades sobre la circulación de las autocaravanas y las dificultades que pueden presentársele a un principiante.

En un futuro próximo, si logro contar con el apoyo económico necesario, quiero grabar en video, una serie completa sobre técnicas de conducción avanzada y segura, que irán apareciendo en este blog.

Conducir una autocaravana necesita cierto tiempo de adaptación. Seguir estos consejos es indispensable, antes de aventurarnos sobre carreteras muy viradas, pasos de montaña estrechamientos de la calzada o maniobras de aparcamiento o cambios de giro.

Para los que parten de la conducción de un turismo de tamaño medio, empezar a conducir un vehículo de una longitud mínima de seis metros, una anchura de más de dos, una altura de tres y 3,500 kilos de peso, requiere habituarse y tomar ciertas precauciones.

En ocasiones, algunos modelos aumentan su longitud tanto como un metro y medio a partir del eje de la rueda trasera- las carrocerías se construyen sobre chasis de marcas generalmente más cortos- y raro el usuario que no le añade como mínimo un portabicicletas y en muchos casos un portamotos, con lo que ya estaríamos conduciendo un vehículo de más de siete metros.

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Otra situación con la que va a encontrase el principiante, es el puesto de conducción, más alto, y un ángulo de acceso a los pedales diferente.

Teniendo todos estos cambios presentes, las maniobras de aparcamiento, requieren casi siempre de la ayuda y de las indicaciones del acompañante o de otra persona que se ofrezca a ayudarnos. En la actualidad el usuario puede encontrar en el mercado los modernos sistemas retro-cámara de televisión con una pantalla al alcance del conductor.

En todo caso, un breve reconocimiento del lugar elegido, nos permite descubrir: mojones, piedras, pequeños muros que no se ven desde el puesto de conducción, etc

Estas son algunas de las situaciones que pueden inducirnos a error:

Cuando giramos, muy pegados a una pared o a otro vehículo, la parte trasera, que sobresale del eje trasero, puede golpear, si el giro de salida no se hace sin perder de vista los retrovisores. Esta misma situación, es más delicada si no somos cuidadosos al recuperar el sentido de la marcha después de un adelantamiento; el que no dejemos un generoso tramo entre nuestro vehículo y el adelantado, en el caso de un motorista o de un ciclista, puede terminar en un accidente grave.

Cuando rodeamos rotondas con poco radio de giro, es fácil subirse al bordillo con la rueda trasera.

A los peajes debemos llegar lo suficientemente despacio para poder elegir el paso adecuado; si nos equivocamos, dar marcha atrás con una autocaravana y una fila de coches detrás esperando, si es en julio o agosto y en Francia, por poner un ejemplo, puede acabar con tus huesos en la Sureté.

Al aproximarnos a la taquilla o al punto de recogida del ticket, cuidado con la distancia a la cabina, ya que resulta muy fácil golpear con los retrovisores. ¡Atención a las barreras de limitación de altura y a las ramas que, en muchos campings, puede golpear la carrocería¡

Antes de aventurarnos en lugares estrechos- puentes- terrenos arenosos- En Francia, en Las Landas, sobre pasar las cunetas puede acabar con el viaje-, embarrados….. Con nieve, no hay atajos, baja velocidad y ¡CADENAS!

Otra situación desagradable cuando comenzamos a conducir por primera vez una autocaravana, se produce al adelantar y al ser adelantados.

Al adelantar, si se trata de un vehículo voluminoso- un camión- Su volumen actúa de escudo contra la masa lateral del aire, pero una vez que lo hemos rebasado, recibimos de golpe esa masa y hay que llevar el volante bien sujeto por que la autocaravana, por su volumen, se desestabiliza unas fracciones de segundo.

Si somos nosotros los adelantados, el vehículo que nos adelanta, no importa su tamaño, lanza sobre el nuestro la ráfaga de aire que va desplazando a su paso y también notamos una ligera sacudida.

¡Atención a los lugares históricos¡ Pueden convertirse en una trampa de la que puede ser muy difícil salir.

Paco Costas

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