NO HUMILLAR AL VENCIDO

Cuando todo parece indicar que el expresidente Puigdemont y sus consejeros pueden ser detenidos y conducidos a España, me viene a la mente el trato vejatorio que, en exceso, en mi opinión, se dio a los miembros de su gobierno encarcelados.

Esposados con las manos a la espalda. Sometidos al régimen carcelario más estricto a su llegada. Insultados y vejados a su salida de los juzgados con comentarios jocosos de la propia policía, tiene que haber revuelto las tripas a los catalanes independentistas o no.

Las personas encarceladas, se supone que lo han sido con argumentos y pruebas que se le han facilitado a la jueza que los ha enviado a prisión, pero el grado final de sus culpabilidades sólo se conocerá mediante un juicio justo, entretanto no se merecen ser equiparados con crueles asesinos, violadores o pederastas.

La humillación innecesaria se vuelve de forma  virulenta y odio contra los que la ejercen.

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