Por

Prueba Mazda CX-5 2.2 CRTD 2WD 150cv

Mazda CX-5 2.2 CRTD 2WD 150cv

Como es ya rutina, esta semana os traemos la prueba de otro vehículo. En esta ocasión hemos tenido el placer de probar el Mazda CX-5, en su variante que, a nuestro parecer será la más vendida de la gama. Se trata de la versión dotada del 2.2 CRTD de 150cv asociado a una transmisión manual y tracción delantera. Es sin duda la versión que más se va a comercializar del CX-5. Dispone de un alto agrado de uso en asfalto y se comporta francamente bien fuera de él. A pesar de no disponer de la tracción AWD nos permite más de un lujo en pistas con dificultad moderada. Sin duda el empuje desde muy bajas vueltas ayuda mucho. El 2.2 CRTD es un motor extremadamente agradecido en casi el total del cuenta vueltas. Entrega el PAR máximo desde tan sólo 1800 revoluciones hasta las 2600 revoluciones, los 150cv están disponibles a las 4500 revoluciones. Es un motor muy elástico, que a pesar de ser diésel sube muy bien de vueltas y nos permite acariciar la zona roja del tacómetro sin perdidas de potencia. Otra parte buena de este propulsor son sus bajos consumos que, asociado a un CX-5 de sólo tracción delantera serán incluso aún más bajos. A lo largo de la prueba marco un consumo medio según ordenado de a bordo de 5,6 litros a los 100km recorridos. La alta cantidad de PAR a bajas vueltas es ideal para un uso por tierra, pero se deja notar en arrancadas fuertes desde parado. Donde si no somos delicados con el acelerador propiciara una pérdida de tracción. Si conseguimos un buen equilibrio entre la velocidad con que soltamos el embrague y lo que pisemos el acelerador el CX-5 CRTD 2WD saldrá sin perdidas de tracción. Pero difícilmente lo conseguiremos siempre. El control de tracción ayuda que estas frugales perdidas de tracción duren lo menos posible. Nuestra unidad venia dotada de una gran cantidad de extras, entre ellos se encontraba el navegador. Situado en la parte alta del salpicadero y con una excelente pantalla. La mayor parte de la botonería se encuentra en la parte central del salpicadero. Su manejo es fácil e intuitivo. Nos permite ver el botón que buscamos de un simple vistazo. Los asientos forrados en piel cuentan con regulación eléctrica y calefactados. Sujetan muy bien el cuerpo.

Visibilidad
Casi siempre que un vehículo exteriormente es muy agresivo en su diseño, este se ve reflejado en el interior, dificultando en la visibilidad. En el caso del Mazda CX-5 no sucede así. Podemos decir que se ve perfectamente. No hay obstáculos directos. Los reposacabezas traseros en su posición más baja no molestan en absoluto. Los pilares A aun siendo de un buen grosor no interrumpen la visión. Nuestra unidad contaba con faros de xenón tanto para luces de cruce como para luces de carretera. La potencia de dichos faros es muy buena, el haz de luz es ancho y potente. Permitiéndonos ver más y mejor. Como extra nuestra unidad llevaba una cámara de vídeo trasera que facilita mucho a la hora de aparcar.

Impresiones de Conducción
En cuanto a prestaciones el Mazda CX-5 con motor diésel es rápido. Y cuenta con unos buenos consumos, pero si hacemos mucho uso del vehículo en ciudad o pistas forestales el consumo como es natural se resentirá. En la práctica el CX-5 con motor diésel se mueve muy bien, responde bien en recuperaciones y sobre todo tiene unos consumos muy bajos dada su naturaleza. Es agradable de usar. Realiza el 0 a 100 km/h en 9,2 segundos. Su velocidad máxima según ficha técnica es de 202 km/h.

Frenada
El equipo de frenos montado en el Mazda CX-5 se compone de discos en ambos ejes. Delante discos ventilados de 297mm de diámetro. Detrás discos macizos de 303mm de diámetro. Dicho sistema tiene que soportar un peso en vacío de más de 1.500 kg. En la práctica los frenos funcionan a las mil maravillas, disponemos de un buen mordiente desde nada más pisar el pedal. Muy dosificable. El ABS es de última generación.

Tracción
La unidad probada venía provista de tracción delantera. El Mazda tanto en su versión gasolina como diésel dispone de tracción total o solo delantera. Después de unos cuantos kilómetros con el CX-5 2WD, en asfalto las diferencias con la versión AWD solo son patentes si la carretera presenta mucha agua, barro, hielo o nieve. Para lo demás una tracción delantera es suficiente. Naturalmente si nos gusta ir con el cuchillo entre los dientes, es más recomendable la tracción AWD, que otorga mayor seguridad en zonas viradas. Fuera del asfalto es sin duda indispensable la tracción total. Si sólo pretendemos “pasearnos” por pistas forestales de baja dificultad el CX-5 2WD no presenta ningún tipo de problema, pero en el momento que pretendamos poner en apuros al CX-5 sale a relucir sus deficiencias en este terreno. Para un uso lógico y fuera de intentar subir trialeras o introducir el vehículo en barro, tierra suelta, irá bien. Si queremos adentrarnos más en la naturaleza por caminos de alta dificultad, la tracción total es completamente necesaria. Y por ende unos neumáticos acorde.

Estabilidad
A pesar de su peso en vacío y de que presenta ciertos balanceos de la carrocería, su estabilidad es francamente buena. La suspensión es más bien tirando a blanda. Podemos realizar una conducción rápida sin tener problemas de estabilidad. Si bien es cierto que los kilos se dejan notar en las curvas, pero con saber lo que llevamos entre manos y donde está el límite no hay problemas. El ESP de serie en el acabado Style / Luxury, es muy permisivo dejando incluso un poco de deslizamiento antes de entrar en acción.

Reposacabezas
El Mazda CX-5 homologa cinco plazas útiles, todas ellas disponen de reposacabezas. Que son regulables en altura e inclinación.

Cinturones
Del mismo modo que con los reposacabezas, el Mazda CX-5 homologa cinco plazas útiles. Todas disponen de cinturón de tipo estándar de tres puntos de anclaje. Los delanteros incorporan pretensores pirotécnicos y avisador acústico de cinturón no abrochado al emprender la marcha.

Bebes y Niños
Prácticamente todo los SUV de hoy día gozan de un buen espacio interior y de un maletero más que digno. Lo que los hace idóneos para un uso familiar. El Mazda CX-5 dispone de un maletero amplio con 463 litros disponibles sin abatir los asientos. Con asientos abatidos la capacidad es de 1620 litros. El acceso a las plazas traseras es muy bueno. Podemos introducir una sillita de bebe sin problemas y anclarla en los anclajes ISOFIX de los que el Mazda dispone.

Airbags
Dispone de Airbag de conductor, acompañante (desconectable), laterales, de cortina y etc…

Euroncap
En el test de seguridad euroNCAP el Mazda CX-5 obtiene cinco estrellas para pasajeros, cinco para bebes y cuatro para peatones.

Recuperaciones
El motor 2.2 CRTD no sólo se utiliza en el CX-5, se utiliza en varios modelos de la gama, va desde los 150cv en versiones 4WD hasta los 175cv. No es un vehículo especialmente rápido en recuperaciones, pero si es capaz de ganar velocidad con cierta rapidez. Realiza el 0 a 100km/h en 9,2 segundos. No es una cifra escandalosa pero hemos de tener en cuenta de que hablamos de un todocamino cercano a los 1.550kg. Y con sus 150cv se mueve más que bien.

Caja de Cambios
El Mazda CX-5 tanto en su variante diésel como en la gasolina podemos disponer de cambio manual de 6 relaciones o cambio automático por convertidor de PAR de 6 velocidades. Nuestra unidad disponía de cambio manual. El cambio manual presenta un buen funcionamiento y agrado de uso, el recorrido entre marchas es corto. El escalonamiento permite que el motor siempre este en la zona buena de PAR. La sexta marcha resulta muy utilizable.

Circulando por Carretera
En este tipo de vía el comportamiento del Mazda CX-5 es francamente bueno. La suspensión aun siendo más apta para zonas bacheadas y con un buen recorrido, es capaz de sujetar correctamente el vehículo, impidiendo que la carrocería oscile demasiado. En apoyos fuertes es donde más se nota que la estabilidad del CX-5 es francamente buena. En una conducción más decidida el peso se deja notar, los frenos no se fatigan, pero si pueden perder cualidades si los maltratamos mucho. El motor empuja muy bien desde bajas vueltas. Sin duda el Mazda CX-5 tiene un excelente compromiso entre confort y buenas prestaciones. En caminos de tierra el Mazda CX-5 tiene poco que envidiarle a otros todo caminos de la competencia, su comportamiento es muy bueno, pudiendo transitar por zona de cierta complicación en versiones 4WD. La suspensión se lo traga todo. Los ángulos de ataque en off road nos dan mucho juego. Ángulo de entrada (grados) 18,6, Ángulo de salida (grados) 24,4, Ángulo ventral (grados) 18,6, Altura libre (mm) 210.

Circulando por Autopista
En autopista/autovía gracias a su motor diésel y una sexta marcha podemos rodar tranquilamente a los 120km/h marcados por la vía sin apenas oír el motor. La sexta marcha es larga y nos permite rodar a bajas vueltas. El aislamiento acústico del CX-5 está muy logrado, no se aprecia casi nada el motor desde dentro. Las vibraciones tampoco se dejan notar. En ocasiones y dependiendo del estado del asfalto podemos oír el sonido de rodadura de los neumáticos. Otro de los puntos fuertes del CX-5 son sus consumos, el homologado para este tipo de vía es de 4,1 litros a los 100km recorridos. Nuestro consumo no fue tan bueno como el homologado por la marca, estuvo más cercano a los 6 litros.

Circulando por Ciudad
En ciudad podemos olvidarnos de dejarnos la espalda y los riñones en cada resalto, badén o nuevo artilugio para no reducir la velocidad pero si fastidiar el coche del prójimo. En esto el Mazda es una maravilla, filtra de manera casi increíble todo tipo de problemas en el asfalto, desde rotos, agujeros a reductores de velocidad. Naturalmente nos referimos a velocidades legales. A mayor velocidad no nos hacemos responsables de lo que le pueda pasar al vehículo. El Mazda CX-5 aun midiendo unos generosos 4,5m es fácil de aparcar en ciudad. Y más aún si contamos con sistemas de ayuda al aparcamiento, como es la cámara trasera o los sensores de proximidad. El consumo del CX-5 2.2 CRTD en ciudad es de 5,4 litros. Nuestro consumo en ocasiones de mucho tráfico llego a superar los 7 litros a los 100km.

Calidad de Acabados
Los acabados del Mazda CX-5 en su acabado Style son más que correctos, el tacto y apariencia de los plásticos es muy bueno. No abundan los plásticos duros que en poco tiempo pueden crujir.

Calidad de Materiales
Los materiales empleados en el Mazda CX-5 son de buena calidad, desde la piel de los asientos al plástico más escondido. Todo muy cuidado.

Conclusiones
Este es el tercer Mazda CX-5 que pasa por la redacción de PacoCostas.com. Tanto la versión gasolina y diésel probadas con anterioridad eran con cambio automático. Ambos vehículo presentaban un alto agrado de uso gracias a su cambio. En la versión manual parte de este alto agrado de uso se diluye. El cambio manual es muy efectivo y rápido en uso, pero para un vehículo de este talante es sin duda ideal optar por el cambio automático. Fuera del asfalto el cambio manual si puede ser el más recomendable. A nivel de prestaciones con cambio manual el CX-5 se muestra más rápido en aceleraciones y dispone de mayor velocidad máxima. La tracción 2WD cumple sobradamente para un uso casi exclusivo en asfalto. Si queremos salir de este, debemos tener presente que si la pista de tierra presenta muchas dificultades hará sudar a su conductor. Para un uso mayoritario en caminos de tierra la tracción 4WD es cuasi obligatoria.

A favor: consumos, espacio interior, respuesta del motor en bajas.
A mejorar: capacidades off road, plano de carga de maletero alto.

Redactor y probador: Daniel Galdeano Martínez
Fotos: Daniel Galdeano Martínez


         

Comenta o Pregúntanos