La UE quiere que el litro del gasóleo en España sea ocho céntimos más caro

La UE quiere que el litro del gasóleo en España sea ocho céntimos más caro

A perro flaco, todo son pulgas, y en estos tiempos de crisis una medida muy socorrida por parte de los que dirigen nuestros destinos es exprimir (aún más) al conductor y al ciudadano de a pie en general. La Comisión Europea acaba de presentar una propuesta para subir los impuestos mínimos del gasóleo, argumentando que el diésel es energéticamente más eficaz que la gasolina y, por tanto, produce más emisiones de CO2 por litro consumido, como ya hablamos cuando comentamos el tema del Impuesto de Matriculación y diésel.

La medida se enmarcaría en el ámbito de las emisiones de CO2, buscando penalizar estas de una forma más directa, y que recaiga directamente en quien más contamina (incluso a título individual), intentando así rebajar las emisiones contaminantes totales. Al estar los impuestos que se pagan por cada litro de gasóleo en España por debajo del mínimo impositivo propuesto, esto supondría en la práctica que los impuestos que gravan ellitro de diésel se aumentarían en unos 8 céntimos más por litro hasta el año 2018.

Por el momento la medida no se ha aprobado y es tan sólo una propuesta, pero si los veintisiete estados de la Unión Europea la aprueban por unanimidad, ya que afecta a la fiscalidad, podríamos ver cómo a partir de 2013 el mínimo impositivo del gasoil aumenta de los 331 euros cada mil litros hasta los 412 euros.

Como España no llega actualmente a este umbral mínimo, tendría que elevarlo progresivamente hasta el año 2018 durante cinco años. Esto supondria un aumento de alrededor de 8 céntimos por litro de gasoil (únicamente en impuestos), mientras que la gasolina se quedaría igual en cuestiones impositivas (359 euros cada mil litros).

La medida, sin duda, sería muy polémica y afectaría a la economía española en su conjunto. No sólo a nuestros bolsillos cada vez que fuésemos a repostar gasoil en la estación de servicio, sino que probablemente los precios de casi todos los productos (incluidos algunos de necesidad básica, como los alimentos) se encarecerían a consecuencia de este aumento en los precios de combustible. No hemos de olvidarnos la enorme dependencia del transporte (sobre todo el transporte por carretera) con el gasóleo.

Y esto, además, supondría un grave impacto en la recuperación económica de un país que pasa por dificultades a consecuencia de una crisis a la que no se le ve el final, con un parque de turismos que es en su absoluta mayoría movido a gasóleo, y un transporte que depende también en su mayor parte de la carretera.

¿No hubiera sido este un buen momento para promover la tecnología híbrida y eléctrica e intentar acelerar su adopción, creando las infraestructuras necesarias para que los consumidores comiencen a ver esta opción como una alternativa real a la vez que poniendo a la industria europea a la cabeza en este campo y teniendo la oportunidad de crear futuro y nuevos puestos de trabajo?

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