AÚN NOS QUEDA UN POCO DE CORDURA

Mandar a Ortega Cano a la cárcel por conducir borracho y privar de la vida a un ciudadano inocente, a pesar de los artificios legales, para que al final el torero quedase prácticamente inmune, aunque, absolutamente merecido en este caso, es algo que siempre me parece un mal necesario que nunca celebro.

Ahora que se aproximan fechas en las que los españoles festejamos la Navidad, y el alcohol, inevitablemente, va a estar presente en reuniones de empresa y el ámbito familiar, la condena de Ortega Cano debe servirnos de ejemplo para no empuñar el volante al menor síntoma de ebriedad.

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EUROVEGAS

Otro signo de cordura adoptado por el gobierno, ha sido el de mandar a este “listillo” judío norteamericano a hacer puñetas y a que se guarde sus millones, o los emplee en otro lugar en el que “traguen” con sus leoninas condiciones.

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A finales del siglo XVII, Inglaterra, Holanda, el Imperio Germánico y Francia, se disputaron los despojos de lo que quedaba de los nefastos reinados de los Austrias y, Luis XIV, nos impuso a un rey francés. Ahora que España está pasando un periodo económico muy difícil, parece que se ha abierto la veda para que algunos poderosos, los de siempre, intenten aprovecharse de este país en almoneda.

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Paco Costas

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