Sebastian Vettel

Ese pequeño genio irrepetible, Bernie Ecclestone, vaticinó al comienzo de la temporada del 2010 que Vettel sería ese año campeón del mundo y no se equivocó en su vaticinio y el joven piloto alemán se alzó con el título en el último GP. Se podría argumentar que, más que ganarlo él, lo perdió absurdamente Alonso debido a un imperdonable error de Ferrari.

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Se podría también aducir que producto de su inexperiencia y de sus errores- cometió algunos de bulto- todo se debió un poco a la buena fortuna y a la superior eficacia del equipo Red Bull que había depositado en un sus manos un monoplaza ganador junto con el australiano Weber .

Yo también, en mis comentarios dije en más de una ocasión que no me parecía lo bastante curtido como para haber merecido tamaño premio y creo que, como yo, muchos colegas míos pensaron lo mismo.

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Al día de hoy, Vettel , si no ocurre algo anormal, será campeón del mundo por segunda vez dentro de diez días.

Tanto Lobato como de la Rosa, Gené y una gran mayoría de comentaristas españoles, seguimos empeñados en poner el acento y la mirada en nuestro compatriota convencidos de que es principalmente la superioridad del Red Bull la que impide a Fernando ganar carreras que, a buen seguro ganaría siempre al volante de un coche como el del alemán. Y seguramente podría ser así. Pero me temo que los árboles comienzan a no dejarnos ver el bosque.

Vettel ha demostrado a lo largo de la presente temporadaun talento natural que le va a llevar con toda justicia por segunda vez al Olimpo de los elegidos. No ha cometido un solo error; para conseguir las poles, seguramente las prestaciones de ese monoplaza fantástico tienen mucho que ver, pero la forma en que Vettel exprime hasta la última milésima en los últimos compases de la Q3 en cada GP, le acreditan como un auténtico fuera de serie, probablemente sin nada que envidiar al Alonso que ganó sus dos primeros campeonatos.

Si,si, Alonso es una auténtico superdotado, pero Vettel, en éste momento, ya ha dejado demostrado no ser un producto de la casualidad y no sólo porque dispone de un gran coche. Sería apasionante ver a estos dos fenómenos al volante de coches iguales. ¿Red Bull?

Paco Costas

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