HOMBRES DE ACERO, BARCOS DE MADERA

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Algunos historiadores se han referido a los conquistadores que, a raíz del descubrimiento del nuevo mundo, eran capaces de sobreponerse a la adversidad con un temple que muy bien podría comparase con el del acero.

Esa clase de temple, también podría aplicarse a los modernos gigantes del deporte que, en la práctica, son capaces de esfuerzos rayanos en lo sobrehumano.

El boxeo y el ciclismo (sobre todo éste último) requieren de una presencia de ánimo y de una capacidad de sacrificio que, bien analizados, resultan difíciles de comprender.

No me viene a la memoria ningún otro deporte, incluido el boxeo, en el que el deportista no tenga un instante de descanso para recuperar el aliento.

Durante las últimas semanas, un año más, hemos podido ver en televisión las etapas del Giro de Italia, en el que ha sido el vencedor indiscutible, el español Alberto Contador,  y hemos podido comprobar cómo, ni las más dolorosas consecuencia de una caída, le han restado moral y capacidad de sufrimiento para seguir encima de la bicicleta hasta alcanzar la victoria final.

Este mérito del ciclista profesional es, en mi opinión, común hasta el último participante del pelotón.

Durante tres semanas y etapas que, en muchos casos sobrepasaban los doscientos kilómetros; puertos de montaña en los que las pendientes representan un gran esfuerzo mecánico incluso a vehículos a motor; sentados a horcajadas sobre una dura superficie de menos de diez centímetros cuadrados no permiten ni siquiera asentar las posaderas ; cuando están en pleno desarrollo de la etapa, la breve parada causada por un pinchazo, pueden hacerles perder una posición que en muchas ocasiones ya no vuelven a recuperar; obligados a comer y a beber y, en muchas ocasiones, y a orinarse encima…  Y,  en todo momento, sin dejar de dar pedales durante horas.

Dudo mucho, al menos yo no conozco otro deporte, en el que la fortaleza y la resistencia física del ser humano  alcancen los límites de lo épico, como en el deporte del ciclismo.

Paco Costas

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