Si hace ahora unos meses nos pusimos al volante de la versión más potente en diésel del actual Mazda CX-5 animado con el 2.2 Skyactiv-D de 175cv. Ahora es el turno de la versión más equilibrada en diésel.

La variante que monta el motor 2.2 Skyactiv-D de 150cv, asociado a un cambio manual de 6 relaciones y a la tracción delantera 2WD.

Es, sin duda, la variante que más ventas tendrá de todos los modelos, ya que presenta un excelente equilibrio entre prestaciones y consumo, además de un precio muy ajustado con unos acabados en su versión Zenith con cuero blanco impecables.

El Mazda CX-5 es lo que hoy día se conoce con un SUV, un vehículo que es casi valido para todo y, también casi bueno en todo. Mucho más polivalente de lo que podría ser, por ejemplo una berlina o un compacto.

Este tipo de vehículos tan usables permiten poder transitar por pistas de tierra de cierta complejidad donde un tradicional utilitario no puede. Por ello, además de otras muchas cosas, están siendo tan demandados por el público.

Haciendo que la venta de los tradicionales compactos y berlinas bajen a cifras realmente asombrosas. Como es natural el mercado del motor esta siempre en plena evolución.

El actual CX-5 ha iniciado su andadura el pasado año 2017 con ciertas mejoras tanto visuales como a nivel mecánico.

Cuenta con una extensa gama de motorizaciones disponibles, tanto en diésel como en gasolina.

Curiosamente es más extensa la de los motores de gasolina y recientemente reformada que en diésel, que tan solo existe el 2.2 Skyactiv-D con potencias de 150 y 175cv respectivamente.

En gasolina se parte del 2.0 Skyactiv-G con una potencia de 165cv en las versiones 2WD y de 160cv en las 4WD, y para terminar en el nuevo 2.5 Skyactiv-G que ahora dispone de desconexión de cilindros y una potencia superior, llegando a los 194cv.

Todas las motorizaciones pueden acceder al uso de la tracción total 4WD, dependiendo del acabado escogido eso sí. De igual modo sucede con la caja de cambios automática de 6 relaciones.

Externamente los cambios estéticos son apreciables; nuevos faros tanto delanteros como traseros, con tecnología Led.

Paragolpes y parrilla delantera de nuevo diseño, más minimalista.

También, nuevos colores para la carrocería y diseño de las llantas.

El interior, al igual que el exterior, tiene cambios, por ejemplo, el cuadro de instrumentos hereda la pantalla de ordenador de a bordo que usa su hermano el MX-5, nueva pantalla multimedia y botonería del climatizador. Se puede decir que el mueble central del salpicadero y el propio salpicadero han sido rediseñados para una mejor usabilidad.

Muchos más sobrio pero que denota una mejor calidad de materiales y construcción.

A nivel dinámico el Mazda CX-5 de esta generación como de la anterior han sabido demostrar con facilidad su alto desempeño en zonas de mayor complejidad por ser más viradas.

Su bastidor, perfectamente para todo uso, sabe amoldarse a diferentes tipos de conducción. Si bien es cierto que peca de algún que otro balanceo de la carrocería en zonas más lentas donde los desplazamientos de masa son más acusados. La suspensión hace un buen trabajo mitigando al máximo los movimientos antes mencionados.

A nivel mecánico Mazda es de las pocas marcas actuales que aun hacen uso de motores de aspiración atmosférica de gasolina. Su funcionamiento es, a grandes rasgos, muy parecido al de una mecánica turbo alimentada en bajo régimen gracias al sistema Skyactiv-G, mayor presión de inyección, mayor compresión y un largo etcétera que hace que estos motores sean muy eficientes, prestacionales y con bajísimos consumos.

El acabado probado es, sin duda, de los más vistosos y equipados. No solo por disponer de todo lo necesario, tecnológicamente hablando. También porque hace uso del cuero en zonas muy visibles como el salpicadero o las puertas, otorgándole una muy buena presencia general.

La tapicería, también de cuero en este acabado Zenith es, simplemente, elogiable. Alta calidad del material y muy agradable al tacto y al uso.

Visibilidad
Por norma general, que no sucede siempre, cuando un vehículo exteriormente es muy agresivo en su diseño, con líneas muy marcadas y afiladas, esto se ve reflejado en el interior, dificultando, en parte, en la visibilidad que el conductor dispone. Con zonas menos acristaladas y de menor tamaño.

En el caso del Mazda CX-5 no sucede así. Podemos decir que se ve perfectamente hacia todos sus ángulos. No hay obstáculos directos. Los reposacabezas traseros en su posición más baja no molestan en absoluto.

Los pilares A aun siendo de un buen grosor no interrumpen la visión directa. Nuestra unidad contaba con faros de tipo Led en sustitución de los anteriores bi-xenón que eran  tanto para luces de cruce como para luces de carretera.

Los actuales de ledes son igual de eficaces o incluso más que los sustituidos de descarga de gas.

El haz de luz es ancho y potente, permitiéndonos ver más y mejor. Como extra nuestra unidad llevaba una cámara de vídeo trasera que facilita mucho a la hora de aparcar, además de los sensores de aparcamiento.

Probamos en conciencia el modo automático de paso de las luces de cruce a las de carretera, el sistema se muestra muy eficaz y es lo suficientemente rápido y predictivo como para saber que viene un vehículo de frente, realizando el cambio a las luces de cruce sin molestar.

Nos ha gustado su funcionamiento, haciendo que el conductor no tenga que estar pendiente del cambio de luces.

Impresiones de Conducción
En cuanto a prestaciones el Mazda CX-5 con motor diésel es rápido que no veloz, ¿cómo se define esto?, simple, es un vehículo que dado su peso, aerodinámica y potencia se comporta muy bien en recuperaciones puras. Pero como es obvio no está pensado para aceleraciones fulgurantes desde parado.

Nos ha dejado un excelente buen sabor de boca el funcionamiento del motor, siendo tremendamente elástico a la hora de demandarle potencia, algo poco visto en este tipo de motores, donde por lo general al sobre pasar las 4000 o 4500 vueltas suele decaer precipitadamente la potencia.

Permite subir hasta casi las 5000 vueltas sin apreciables perdidas de fuerza, es ideal a la hora de adelantamientos en doble vía, pudiendo apurar las marchas sin temor a quedarnos “colgados”.

También su sonoridad es especialmente baja, desde el habitáculo apenas es audible, al igual que las vibraciones, poco existentes. El aislamiento del CX-5 es de nota en este sentido.

Externamente el motor tampoco se oye en demasía, nada que ver con los antiguos motores diésel que eran ensordecedores al ralentí.

Cuenta con unos buenos consumos en general, siendo peores –obvio- si hacemos mucho uso del vehículo en ciudad o pistas forestales, donde el consumo, como es natural, se resentirá.

En la práctica el CX-5 con motor diésel se mueve muy bien, responde bien en recuperaciones y sobre todo tiene unos consumos muy ajustados dada su naturaleza. Es agradable de usar para todo.

Realiza el 0 a 100 km/h en 9,4 segundos. Su velocidad máxima según ficha técnica es de 204 km/h.

Las diferencias a nivel prestacional con su hermano mayor de 175cv son pocas si comparamos los datos técnicos. La versión de 175cv acelera de 0 a 100km/h en 9 segundos y su velocidad máxima es solo 4 km/h mayor que la versión de 150cv.

De lo que se desprende el buen funcionamiento de la versión objeto de esta prueba y que como decíamos al inicio de la prueba, el más equilibrado de la gama.

Frenada
El equipo de frenos montado en el Mazda CX-5 se compone de discos en ambos ejes.

  • Delante discos ventilados de 297mm de diámetro.
  • Detrás discos ventilados de 303mm de diámetro.

Dicho sistema tiene que soportar un peso en vacío de aproximadamente 1.550 kg. En la práctica los frenos funcionan eficazmente, disponemos de un buen mordiente desde el primer tramo del pedal. Muy dosificable. El ABS es de última generación y no hace acto de presencia hasta que es totalmente necesario.

Tracción
El Mazda CX-5 se comercializa don dos tipos de tracción, la clásica y normal tracción delantera y la tracción total con reparto inteligente de par.

Con la tracción total 4WD podemos ver como en suelos más deslizantes o de baja adherencia, el sistema que gobierna la tracción total se encarga de suministrar el par necesario al eje que corresponde, consiguiendo que el vehículo no pierda tracción en ningún momento.

No solo es interesante disponer de tracción total en nuestro vehículo si hacemos uso offroad con él, en el día a día y dependiendo de en el país que vivamos puede ser una garantía de seguridad. Con carreteras muy húmedas o en zonas que normalmente nievan es más que necesario.

Pero, para un uso eminentemente en vías asfaltadas no es necesario la tracción total, como es el caso del CX-5 probado, no ha presentado ningún problema a la hora de adentrarse en terrenos más complicados y resbaladizos.

El ESP es de serie en todos los acabados disponibles. En terrenos muy deslizantes conviene desconectarlo, si no dará más problemas que ventajas.

Estabilidad
A pesar de su peso en vacío y mayor altura hacia el suelo, que siempre son condicionantes de una “peor” estabilidad, en el caso del CX-5 es francamente buena y a toda prueba. Y eso que la suspensión es más bien tirando a blanda/confortable.

Permite un alto balanceo controlado de la carrocería, que para nada es molesto.

Podemos realizar una conducción rápida sin tener problemas de estabilidad. Si bien es cierto que los kilos se dejan notar en las curvas, pero con saber lo que llevamos entre manos y el límite no hay mayor problema.

El control de estabilidad es muy permisivo en su funcionamiento, dejando incluso un poco de deslizamiento antes de entrar en acción.

Reposacabezas
El Mazda CX-5 homologa cinco plazas útiles, todas ellas disponen de reposacabezas. Que son regulables en altura e inclinación.

Cinturones
Como sucede con los reposacabezas, el Mazda CX-5 homologa cinco plazas útiles. Todas disponen de cinturón de tipo estándar de tres puntos de anclaje. Los delanteros incorporan pretensores pirotécnicos y avisador acústico de cinturón no abrochado al emprender la marcha.

Los traseros a su vez, solo avisador acústico y luminoso de cinturón no abrochado.

Bebes y Niños
Prácticamente todo los SUV de hoy día gozan de un buen espacio interior y de un maletero más que capaz.

Lo que los hace idóneos para un uso familiar. El Mazda CX-5 dispone de un maletero amplio con 477 litros disponibles sin abatir los asientos.

Con asientos abatidos la capacidad aumenta hasta los 1620 litros. El acceso a las plazas traseras es muy bueno, una de las peculiaridades que nos han gustado es el ángulo de apertura de las puertas traseras, llegando a abrir hasta casi los 90º, otorgando una amplitud de acceso que otros vehículos no tienen.

Gracias a ello podemos introducir una sillita de bebe sin problemas y anclarla en los anclajes ISOFIX con Top Tether de los que el Mazda dispone.

Airbags
Dispone de Airbag de conductor, acompañante (desconectable), laterales, de cortina y un largo etc… A nivel de seguridad está al día con todo tipo de ayudas, desde asistentes para el cambio involuntario de carril, detector de ángulos muertos, aviso de pre colisión.

Recuperaciones
El motor 2.2 Skyactiv-D no solo se utiliza en el CX-5, se utiliza en varios modelos de la gama, va desde los 150cv en versiones 2WD como la aquí probado, hasta los 175cv de la versión 4WD que probamos hace unos meses.

No es un vehículo especialmente rápido en recuperaciones pero si es capaz de ganar velocidad con cierta rapidez. Realiza el 0 a 100km/h en 9,4 segundos, que a día de hoy no es para nada una mala cifra. Y menos en un vehículo de estas características.

Además debemos de tener en cuenta de que hablamos de un todocamino cercano a los 1.600kg. Y que con sus 150cv se mueve más que bien.

Caja de Cambios
El Mazda CX-5 tanto en su variante diésel como en la gasolina podemos disponer de cambio manual de 6 relaciones o cambio automático por convertidor de PAR de 6 velocidades también.

Nuestra unidad disponía de la caja manual de 6 relaciones, muy bien escalonadas, no excesivamente largas y que cuidan las prestaciones y los consumos.

El tacto y guiado de la palanca es excelente, más tirando a mecánico que nos deja notar en todo momento que marcha hemos engranado.

El cambio automático por convertidor de PAR es suave en los cambios, cambia rápido y ayuda a la hora de sacarle jugo al motor. Dispone también de uso secuencial en la propia palanca. Pudiendo subir y bajar marcha a nuestro parecer.

Circulando por Carretera
En este tipo de vía el comportamiento del Mazda CX-5 es francamente bueno, dentro de lo esperado. La suspensión aun siendo más apta para zonas bacheadas y con un buen recorrido, es capaz de sujetar más que correctamente el vehículo, impidiendo que la carrocería oscile excesivamente. En apoyos fuertes es donde más se nota que la estabilidad del CX-5 es francamente buena.

En una conducción más decidida es donde el peso se deja notar, los frenos no se fatigan pero si pueden perder cualidades si los maltratamos mucho. El motor empuja muy bien desde bajo régimen.

Sin duda el Mazda CX-5 tiene un excelente compromiso entre confort y buenas prestaciones. En caminos de tierra tiene poco que envidiarle a otros todocaminos de la competencia, su comportamiento es muy bueno, pudiendo transitar por zona de cierta complejidad.

La suspensión se lo traga todo. Los ángulos de ataque en off road nos dan mucho juego.

Circulando por Autopista
En autopista/autovía gracias a su motor diésel y una sexta marcha de desahogo podemos rodar tranquilamente a los 120km/h marcados por la vía sin apenas oír el motor.

La sexta marcha es larga y nos permite rodar a bajas vueltas que en conjunto con un buen aislamiento acústico que en el CX-5 está muy logrado no se aprecia casi nada el motor dentro. Las vibraciones tampoco se dejan notar. En ocasiones y dependiendo del estado del asfalto podemos oír el sonido de rodadura de los neumáticos.

Otro de los puntos fuertes del CX-5 son sus consumos, el homologado para este tipo de vía es de 5 litros a los 100km recorridos. Nuestro consumo no fue tan bueno como el homologado por la marca, estuvo más cercano a los 6,5 litros.

Circulando por Ciudad
En ciudad podemos olvidarnos de dejarnos la espalda y los riñones en cada resalto, badén o nuevo artilugio para no reducir la velocidad pero si fastidiar el coche del prójimo.

En esto el Mazda es una maravilla, filtra de manera casi increíble todo tipo de problema en el asfalto, desde rotos, agujeros a reductores de velocidad.

Naturalmente nos referimos a velocidades legales. A mayor velocidad no nos hacemos responsables de lo que le pueda pasar al vehículo.

El Mazda CX-5 aun midiendo unos generosos 4,55m es fácil de aparcar en ciudad. Y más aún si contamos con sistemas de ayuda al aparcamiento, como es la cámara trasera o los sensores de proximidad.

El consumo del CX-5 2.2 Skyactiv-D en ciudad es de 5,9 litros. Nuestro consumo en ocasiones de mucho tráfico y uso del climatizador llego a superar los 7 litros a los 100km.

Calidad de Acabados
Los acabados del Mazda CX-5 en su versión de Cuero Blanco son más que correctos, el tacto y apariencia de los plásticos es muy bueno. No abundan los plásticos duros que en poco tiempo pueden crujir.

Calidad de Materiales
Los materiales empleados en el Mazda CX-5 son de alta calidad, desde la piel de los asientos al plástico más escondido. Todo muy cuidado.

La Opinión del Probador

Desde que el Mazda CX-5 inició su andadura en nuestro país hace ya unos años hemos podido probar diferentes modelos con y sin tracción total, con y sin cambio automático, también en su versión diésel o de gasolina. Probando los primeros Skyactiv y los que antes se hacían llamar CRTD en diésel.

El cambio para mejor en todos los aspectos del CX-5 es más que evidente con el paso de los años. No solo a nivel estético que ha ganado muchos enteros con el último modelo.

También a nivel de motorizaciones, mucho más eficientes e interesantes, sobre todo las de gasolina. No podemos olvidar a nivel de seguridad, estando al día de todas las ayudas y asistentes actuales.

Como opinión personal, el nuevo CX-5 se siente mucho más coche que el anterior, si bien a nivel dinámico los cambios no son tan notorios y depende mucho del acabado seleccionado, pero a nivel visual, y de calidad, si hay una diferencia apreciable.

Hemos echado en falta una pantalla multimedia algo más grande, pero la actual es suficiente.

Conclusiones
En conclusión, habiendo pasado por nuestras manos varios CX-5 de la generación anterior, compararlos con el actual es inevitable.

Hemos podido comprobar como el motor Skyactiv-D se muestra prestacional y con un consumo muy ajustado en todo momento. Que permite una alta cantidad de kilómetros, y todo tipo de uso, fuera y dentro del asfalto. Por supuesto ideal para un uso familiar, su alta capacidad y buen espacio interior así lo permiten.

El CX-5 a pesar de ser solo un SUV tiene un buen funcionamiento en pistas de tierra con cierta complejidad. Y si le sumamos unos buenos neumáticos, aún mejor.

 

A favor:

Consumos, motor, diseño.

A mejorar:

Rumorosidad ruedas en marcha, falta de “punch” a bajas vueltas.

 

Datos Técnicos

Versión: 2.2 Skyactiv-D 155cv Puertas: 5
Cilíndros: 4 en línea Plazas: 5 (2 + 3)
Par máximo: 380 Nm a 2000 rpm Maletero: 477 litros
Distribución: Dos árboles de levas en la culata Peso: 1535 Kgs.
Alimentación: Diesel- inyección directa

Turbo

Depósito: 56 litros
Tracción: Delantera Velocidad: 204 km/h
Cambio: Manual, 6 velocidades

 

Cotas de todo terreno

Altura libre 192 mm

 

0 a 100 km/h: 9,4 segundos

Precio de unidad probada: 30.850 €